Hoy hablaremos sobre las diferentes pruebas diagnósticas de la intolerancia a la lactosa. Explicaremos los diversos métodos que podemos encontrar para su diagnóstico que esperamos que os sirva de gran ayuda. No olvidéis contactar con nosotros si tenéis alguna duda o sugerencia a través de nuestro correo: tuvidasinlactosa@gmail.com.
Test de hidrógeno espirado
Es el método más utilizado que consiste en la medición de hidrógeno. Cuando una persona es intolerante a la lactosa, presenta un déficit de la enzima lactasa, de manera que no puede descomponer la lactosa en azúcares simples. Entonces, esta descomposición la realizarán las bacterias intestinales, que al hacerlo liberarán hidrógeno. Este se desplaza al torrente sanguíneo y de allí a los pulmones, de manera que se expulsa al exterior del cuerpo mediante la respiración.
Es por eso que, en el test de hidrógeno espirado, te suministran una solución con lactosa (entre 25-50g en 200-400ml de agua) y te hacen soplar en periodos de 15 minutos en un aparato que analiza el hidrógeno del aliento.
Si se detecta un aumento de hidrógeno en las espiraciones, significa que la lactosa no ha sido correctamente digerida y que está siendo descompuesta por las bacterias intestinales (liberando el hidrógeno que detecta el aparato). El resultado determinará el grado de intolerancia. Esta prueba también se realiza valorando además la presencia de metano para evitar así posibles falsos positivos.
Test sanguíneo de sobrecarga de lactosa
En esta prueba diagnóstica, se realiza una extracción sanguínea para conocer la glucemia basal (nivel de glucosa en sangre). A continuación se debe consumir lactosa (100 gramos de en una solución con agua). Al cabo de 60 y 120 minutos se toma de nuevo una extracción sanguínea para comprobar los resultados.
Si los niveles de glucosa en sangre han aumentado, significa que la lactosa ha sido correctamente digerida y descompuesta en glucosa y galactosa, gracias a la lactasa. En el caso de los intolerantes a la lactosa, esta descomposición no sucederá ya que el disacárido no será descompuesto en azúcares.
De manera que se puede afirmar que existe intolerancia a la lactosa si la glucemia después de la toma de la lactosa no sube más de 14,4mg/dl respecto al valor basal inicial.
Biopsia del intestino delgado
Este procedimiento se basa en extraer una porción del revestimiento del intestino delgado para ser examinada. La técnica consiste en insertar un tubo flexible de fibra óptica (endoscopio) a través de la boca o nariz. Este se dirige hacia la parte superior del tracto gastrointestinal donde se toma una muestra de tejido. Las muestras obtenidas son enviadas al laboratorio donde se comprueba la presencia o no de lactasa en la mucosa intestinal.
Test genético
Estudios recientes establecen que la actividad de la lactasa está asociada a la presencia de dos polimorfismos identificados en el gen MCM6 que son el C/T 13910 Y G/A 22018.
Este método solo se realiza una vez y el resultado es válido para toda la vida. Consiste en extraer y amplificar el ADN de una muestra de sangre o saliva del paciente, para así detectar la presencia de los polimorfismos mencionados anteriormente, en personas no intolerantes. El resultado final son una serie de bandas coloreadas sobre una tira que se interpretan con la ayuda de una plantilla. En función de las distintas combinaciones que se encuentren, se puede determinar si un paciente es intolerante a la lactosa o no.




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