¿Cuáles son las diferencias entre ser alérgico a la proteína de la leche o ser intolerante a la lactosa? ¿Qué alimentos puedes comer en un caso o en otro?
Hoy, vamos a hablar sobre qué es ser alérgico a la proteína de la leche y qué diferencias existen respecto a los intolerantes a la lactosa. Además hablaremos de qué productos podemos consumir en ambos casos.
Recordad que en caso de cualquier duda o sugerencia podéis contactar con nosotros a través de nuestro correo: tuvidasinlactosa@gmail.com.
Alergias alimentarias
Cuando se dice que una persona tiene una alergia alimentaria, se está haciendo referencia a que hay una respuesta anómala del sistema inmunitario a uno o más componentes del alimento, que llamamos alérgenos. En la actualidad, debido al tipo de dieta o la reducida exposición de infecciones en la edad infantil temprana (entre otros factores ambientales), la prevalencia de alergias alimentarias ha aumentado en los últimos años.
Por lo general los alérgenos suelen ser proteínas que se encuentran de manera natural en los alimentos. Se considera que cualquier proteína puede provocar una respuesta por parte del sistema inmunitario. Se han descrito hasta 170 alimentos distintos que provocan este tipo de reacciones, 8 de los cuales están clasificados como responsables de la mayor parte de las alergias alimentarias, entre los que encontramos: la leche de vaca, soja, huevos, cacahuetes, frutos secos y semillas, trigo, pescado y marisco. Todos ellos son responsables de más del 90% de las alergias alimentarias descritas en niños.
Alergia a la leche de vaca
En caso de ser diagnosticado con una alergia a la proteína de leche de vaca, la recomendación es seguir una dieta estricta sin este tipo de proteína. Si el afectado es un lactante, se debe mantener la lactancia materna el máximo de tiempo posible mientras que la madre lleve a cabo una dieta exenta de proteínas de leche de vaca. Además es importante retrasar la introducción de la alimentación complementaria hasta los 6 meses de vida, y no introducir aquellos alimentos con mayor poder alergénico, como el pescado, los huevos y los frutos secos, hasta la edad de 1 año.
La leche de vaca contiene más de 40 proteínas y todas ellas pueden actuar como antígenos. Las principales proteínas causantes de alergias son: betalactoglobulina, caseínas, alfalactoalbúminas y roalbúminas.
Aquellas personas que tengan interés en llevar a cabo una dieta exenta de proteínas de vaca, deben evitar la ingesta de leche de este animal y sus derivados (yogur, mantequilla, queso, flanes, cuajada, natillas, crema de leche, arroz con leche, etc.).
Otro consejo que os damos es que leáis muy bien el etiquetado porque la presencia de proteínas de leche de vaca puede estar indicada de distintas maneras.
Denominaciones y productos que pueden estar indicando o indican la presencia de proteínas lácteas:
Aromas, aromas artificiales, aromas naturales, caramelo, aroma de caramelo, caseína, caseinatos, queso, hidrolizados de proteína, lactalbúmina, lactosa, lactoferrina, lactoglobulina, leche entera, desnatada, en polvo, condensada, mantequilla, aroma de mantequilla, margarina, requesón o mató, natillas, cremas , productos lácteos, serum de leche, turrón.
Aromas, aromas artificiales, aromas naturales, caramelo, aroma de caramelo, caseína, caseinatos, queso, hidrolizados de proteína, lactalbúmina, lactosa, lactoferrina, lactoglobulina, leche entera, desnatada, en polvo, condensada, mantequilla, aroma de mantequilla, margarina, requesón o mató, natillas, cremas , productos lácteos, serum de leche, turrón.
Diferencia entre la intolerancia a la lactosa y alergia a la proteína de la leche
La intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche son dos cosas
diferentes.
- La intolerancia a la lactosa se desarrolla cuando el intestino delgado no produce la suficiente cantidad de lactasa, que es la enzima encargada de degradar la lactosa, tipo de azúcar presente en la leche de los mamíferos. En este caso no hay una respuesta del sistema inmunitario.
- Alergia a la proteína de la leche es cuando se produce una respuesta alérgica a uno de los componentes de la leche.
Substitutivos alimentarios
Es importante tener en cuenta que llevar una dieta sin leche ni productos lácteos puede provocar un déficit de calcio, por eso se debería introducir dentro de la dieta otros alimentos que aporten ese calcio, como por ejemplo: leche de arroz, leche de almendras, avellanas y almendras, higos, espinacas, col, brócoli, algas, sardinas, sésamo, albahaca, romero, tomillo, canela, etc. o leches y productos enriquecidos con calcio. Otro elemento importante, presente a su vez en la leche de vaca en cantidades significativas, es la riboflavina o vitamina B2. Por tanto, será necesario controlar el déficit de esta vitamina y buscar otras maneras de aportar-la mediante la ingesta de huevos, nueces, legumbres, hortalizas de color verde y carnes magras.
En caso de ser intolerante a la lactosa y no querer renunciar a la leche y sus derivados, actualmente existen en el mercado varias empresas que lanzan líneas de productos sin lactosa, tanto leche como derivados, así como preparados: helados, salsas, platos precocinados, etc. Para aquellas personas que padecen intolerancia a la lactosa o alergia a las proteínas lácteas, les recomendamos como sustitutivo la leche de soja, quinoa, avena, almendra, arroz, espelta y alpiste. Además, la leche de soja y arroz también pueden consumirla los pacientes celíacos.
Por último, apuntaremos algunos datos sobre la leche de soja. Es una fuente de proteínas de alta calidad, 100% vegetal, sin lactosa, sin proteínas lácteas, sin colesterol, con minerales y con un buen perfil de grasas. Si hacemos una comparación del contenido de ácidos grasos entre la leche de vaca y la bebida de soja, podemos observar los siguientes valores:
Esperamos que os haya sido útil toda esta información. ¡Nos vemos dentro de poco con una nueva publicación!
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