Hoy os hablaremos sobre lo que comporta comer fuera de casa, ya sea ir a un restaurante, a casa de un amigo o familiar, viajar al extranjero, etc.
Para empezar hay que tener muy claro qué se puede comer, qué no y en qué cosas debemos dudar/preguntar.
Deberemos prescindir de todo lo que lleve leche, queso, yogur, nata, mantequilla, y otros derivados. Pero esto no siempre es fácil de discernir ya que no siempre, o casi nunca, se encuentra especificado en la carta los ingredientes, así que lo mejor sería explicar nuestra intolerancia a la persona que nos atiende y aclarar dudas.
Hay ciertos alimentos que pueden contener lactosa ya sea por su elaboración o tipo de conservación. Recomendamos que la persona interesada se cerciore acerca de:
- Salsas: por ejemplo la mayonesa u otras que se elaboren con ella, pueden llevar leche o nata.
- Pan o masa: en caso de bocadillos, pizzas, etc. Hay diversos tipos en que se utiliza leche en su elaboración, o bien puede suceder que en el lugar donde se producen también se elaboran otros productos que sí la llevan y puede haber presencia de trazos/rastros.
- Pasta: deberemos preguntar siempre, puesto que una de las formas para evitar que la pasta se pegue es la aplicación de mantequilla. También puede pasar que lo que tenga lactosa sea la salsa ya preparada y mezclada con queso y que en el establecimiento les sea imposible separarlo.
- Embutido o carne: la lactosa se utiliza como conservante en la mayoría de carne envasada, a veces a los propios trabajadores de los locales les cuesta saber si ese producto lleva lactosa o no por la forma de envasado o el etiquetado del mismo.
- Bollería, pasteles, postres: como apunte señalaremos que hay productos elaborados con margarina. En teoría la margarina está hecha de aceites de procedencia vegetal, análoga a lo que sería la mantequilla. Sin embargo, si leemos los ingredientes podremos encontrar que sí hay una presencia de leche o lactosa. Algo así sucede con los yogures por ejemplo, productos de soja que si leemos los ingredientes vemos que efectivamente llevan soja, pero también leche.
- Galletas, cereales: A veces en los ingredientes no pone que contenga leche, pero sin embargo, sí en la sección “Alérgenos”. También puede ocurrir que diga “azúcares” sin especificar cuál; podría ser lactosa.
- Frutos secos, patatas fritas de bolsa, snacks: Quién no ha ido a un bar y le han puesto una tapa. Esos cacahuetes que sientan de maravilla entre cerveza, charlas y risas. Pues ojo, muchos de estos productos llevan lactosa.
Cuando un amigo o familiar invita a su casa a un intolerante a la lactosa o le prepara la comida, es fácil pensar en la leche, pero no siempre en todos los alimentos que pueden contener lactosa. Se convierte en un ejercicio de información/corroboración por parte del afectado y de atención en los detalles por parte de la persona que elaborará o comprará los alimentos.
Ir a comer a un restaurante a veces es una causa de estrés o ansiedad para la persona afectada, puesto que siente que no posee tanta libertad para escoger como antes de ser intolerante, o como el resto de sus acompañantes. A veces incluso no puede comer ninguna de las opciones del establecimiento, por lo cual deja de ir a estos sitios, hecho que puede tener repercusiones en sus relaciones sociales o laborales.
Afortunadamente, cada vez hay más conciencia acerca de estas limitaciones. Hay un mayor conocimiento por parte de los trabajadores y empresarios del sector y una ampliación de ofertas. Por ejemplo, es posible encontrar cafeterías que poseen leche sin lactosa, de soja, almendras, arroz, etc. para poder ofrecer un cortado a clientes intolerantes, alérgicos, veganos, entre otros. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.
Si ya es un poco complicado estar seguro de la presencia de lactosa en nuestro ámbito del día a día (supermercados, mercados, restaurantes, bares, cafeterías, etc.), imaginémonos qué ocurre cuando alguien con una intolerancia alimentaria viaja a otra región o país. Deberemos tener en cuanta la cultura, forma de cocinar, productos empleados, etc. y hacer lo mismo que hemos estado recomendando. Pero habrá ocasiones en que tendremos un handicap extra: ¿Cómo se dice lactosa en tal idioma? ¿Cómo informo acerca de mi situación?
Hemos recopilado varios ejemplos para que os sirva de ayuda:
Francés:
“je suis intolérant au lactose”
“sans lactose”
Inglés:
“I am lactose intolerant” podría serviros, pero lo que más utilizan es “I am dairy”.
“without lactose” o “lactose free”
Italiano:
“sono intollerante al lattosio”
“senza lattosio”
Alemán:
“ich bin laktose intolerant” o “ich habe Laktoseintoleranz”
“Ohne Laktose” o “laktosefrei”
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