miércoles, 22 de abril de 2015

Comer fuera de casa... Todo un reto

Hoy  os  hablaremos  sobre  lo  que  comporta  comer  fuera  de  casa,  ya  sea  ir  a  un restaurante, a casa de un amigo o familiar, viajar al extranjero, etc. 

Para  empezar  hay  que  tener  muy  claro  qué  se  puede  comer,  qué  no  y  en  qué  cosas debemos  dudar/preguntar. 
Deberemos  prescindir  de  todo  lo  que  lleve  leche,  queso, yogur, nata, mantequilla, y otros derivados. Pero esto no siempre es fácil de discernir ya  que  no  siempre,  o  casi  nunca,  se  encuentra  especificado  en  la  carta  los ingredientes,  así  que  lo  mejor  sería  explicar  nuestra  intolerancia  a  la  persona  que nos atiende y aclarar dudas. 

Hay  ciertos  alimentos  que  pueden  contener  lactosa  ya  sea  por  su  elaboración  o  tipo de conservación. Recomendamos que la persona interesada se cerciore acerca de: 

  • Salsas: por  ejemplo  la  mayonesa  u  otras  que  se  elaboren  con  ella,  pueden  llevar leche o nata.
  • Pan  o  masa:  en  caso  de  bocadillos,  pizzas,  etc.  Hay  diversos  tipos  en  que  se  utiliza leche  en  su  elaboración,  o  bien  puede  suceder  que  en  el  lugar  donde  se  producen también  se  elaboran  otros  productos  que  sí  la  llevan  y  puede  haber presencia  de trazos/rastros.
  • Pasta: deberemos preguntar siempre, puesto que una de las formas para evitar que la pasta  se  pegue  es  la  aplicación  de  mantequilla.  También  puede  pasar  que  lo  que tenga  lactosa  sea  la  salsa  ya  preparada  y  mezclada  con  queso  y  que  en  el establecimiento les sea imposible separarlo.
  • Embutido  o  carne:  la  lactosa  se  utiliza  como  conservante  en  la  mayoría  de carne envasada,  a  veces  a  los  propios  trabajadores  de  los  locales  les  cuesta  saber  si ese producto lleva lactosa o no por la forma de envasado o el etiquetado del mismo.
  • Bollería,  pasteles,  postres:  como  apunte  señalaremos  que  hay  productos elaborados con margarina. En teoría la margarina está hecha de aceites de procedencia vegetal, análoga  a  lo  que  sería  la  mantequilla.  Sin  embargo,  si leemos  los  ingredientes podremos encontrar que sí hay una presencia de leche o lactosa. Algo así sucede con los yogures por ejemplo, productos de soja que si leemos los ingredientes vemos que efectivamente llevan soja, pero también leche.
  • Galletas, cereales: A veces en los ingredientes no pone que contenga leche, pero sin embargo,  sí  en  la  sección  “Alérgenos”.  También  puede  ocurrir  que  diga  “azúcares” sin especificar cuál; podría ser lactosa.
  • Frutos secos, patatas fritas de bolsa, snacks: Quién no ha ido a un bar y le han puesto una  tapa.  Esos  cacahuetes  que  sientan  de  maravilla  entre  cerveza,  charlas y  risas. Pues ojo, muchos de estos productos llevan lactosa.
Cuando un amigo o familiar invita a su casa a un intolerante a la lactosa o le prepara la comida,  es  fácil  pensar  en  la  leche,  pero  no  siempre  en  todos  los  alimentos  que pueden contener lactosa. Se convierte en un ejercicio de información/corroboración por  parte del  afectado  y  de  atención  en  los  detalles  por  parte  de  la  persona  que elaborará o comprará los alimentos.

Ir a comer a un restaurante a veces es una causa de estrés o ansiedad para la persona afectada, puesto que siente que no posee tanta libertad para escoger como antes de ser intolerante,  o  como  el  resto  de  sus  acompañantes.  A  veces  incluso  no  puede comer ninguna  de  las  opciones  del  establecimiento,  por  lo  cual  deja  de  ir  a  estos sitios, hecho que puede tener repercusiones en sus relaciones sociales o laborales. 

Afortunadamente, cada vez hay más conciencia acerca de estas limitaciones. Hay un mayor conocimiento  por  parte  de  los  trabajadores  y  empresarios  del  sector  y  una ampliación de ofertas. Por ejemplo, es posible encontrar cafeterías que poseen leche sin lactosa, de soja, almendras, arroz, etc. para poder ofrecer un cortado a clientes intolerantes,  alérgicos, veganos,  entre  otros.  Sin  embargo,  aún  queda  mucho  por hacer.

Si  ya  es  un  poco  complicado  estar  seguro  de  la  presencia  de  lactosa  en  nuestro ámbito  del  día  a  día  (supermercados,  mercados,  restaurantes,  bares,  cafeterías, etc.), imaginémonos  qué  ocurre  cuando  alguien  con  una  intolerancia  alimentaria viaja  a  otra región  o  país.  Deberemos  tener  en  cuanta  la  cultura,  forma  de  cocinar, productos empleados, etc. y hacer lo mismo que hemos estado recomendando. Pero habrá  ocasiones en  que  tendremos  un  handicap extra:  ¿Cómo  se  dice  lactosa  en  tal idioma? ¿Cómo informo acerca de mi situación? 

Hemos recopilado varios ejemplos para que os sirva de ayuda:
Francés:
“je suis intolérant au lactose”
“sans lactose”

Inglés:
“I am lactose intolerant” podría serviros, pero lo que más utilizan es “I am dairy”.
“without lactose” o “lactose free”

Italiano:
“sono intollerante al lattosio”
“senza lattosio”

Alemán:
“ich bin laktose intolerant” o “ich habe Laktoseintoleranz”
“Ohne Laktose” o “laktosefrei”

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