¿Sigues siendo un enamorado de la leche y sus múltiples derivados a pesar de que te hayan diagnosticado intolerancia a la lactosa?
Puedes seguir consumiendo estos alimentos gracias a los productos lácteos con la etiqueta “sin lactosa” que puedes encontrar en la mayoría de supermercados.
Mucha gente se hace preguntas como: “¿Leche sin lactosa? ¿Entonces no es leche no? ¿Si el lácteo no lleva lactosa, sigue siendo lácteo?“
¡La respuesta es SÍ! A pesar de no llevar lactosa, los productos siguen siendo tan lácteos como los que sí la llevan.
En esta entrada del blog explicaremos cómo se consigue eliminar la lactosa de la leche y las principales diferencias con la leche convencional.
Repaso de conceptos básicos
Primero hacemos un pequeño repaso sobre los conceptos básicos de intolerancia (en la pestaña “Conceptos básicos” encontrareis más información).
- La lactosa es un disacárido resultante de la unión de los azúcares simples glucosa y galactosa.
- La lactasa es la enzima con la función de "desdoblar la lactosa", es decir, de romper la unión glucosa – galactosa.
- Presentamos intolerancia a la lactosa cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de lactasa o directamente no la produce.
A partir de estos conocimientos es fácil entender cómo se consigue eliminar la lactosa de la leche.
Elaboración de la leche sin lactosa
Para producir la leche sin lactosa, se añaden pequeñas cantidades de lactasa a la leche, de manera que esta reacciona con la lactosa descomponiéndola en glucosa y galactosa. El resultado de la reacción es una disminución de la cantidad de lactosa. El porcentaje de nivel de lactosa varía según la cantidad de lactasa con la que se ha hecho reaccionar.
De esta manera, los intolerantes a la lactosa (que tienen un déficit de lactasa) ya no tienen que realizar el paso de la digestión de romper la lactosa en los dos azúcares simples. La glucosa y galactosa pueden absorberse directamente en el organismo sin provocar los típicos síntomas de intolerancia a la lactosa.
A parte, existen diferentes grados de intolerancia, de manera que las personas que no son intolerantes estrictos (que producen cierta cantidad de lactasa) pueden digerir bien una leche a la cual solo se le ha eliminado un 80% de la lactosa. Un intolerante estricto debería consumir leche con una reducción de mínimo un 95%, ya que se considera que el producto está libre del disacárido.
Diferencias entre la leche con lactosa y la sin lactosa
En términos nutritivos existen diferencias prácticamente inapreciables entre los dos tipos de leche. En referencia al nutriente más importante de los lácteos, el calcio, ambos tipos de leche aportan la misma cantidad.
Respeto al sabor, la leche sin lactosa es ligeramente más dulce que la leche convencional, ya que las moléculas de glucosa y galactosa por separado proporcionan un sabor más dulce que la lactosa.
Ahora ya sabéis cómo se produce la leche sin lactosa y podéis afirmar con toda seguridad que a pesar de no tener lactosa, SIGUE SIENDO LECHE.
Si tenéis cualquier duda sobre el proceso de elaboración o sobre las diferencias entre la leche sin lactosa y la convencional, podéis contactar con nosotros a través de tuvidasinlactosa@gmail.com.
¡Hasta la próxima!

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